lunes, 22 de febrero de 2016

¿Qué satisfacción te dan los ponis?

Esa misma pregunta me plantearon mis padres el día que me juzgaron injustamente, aquel día que vi como desaprobaban todo lo que quería, y como ante sus ojos renunciaba a todo contacto con la gente de internet...

Pero, sabemos que nunca hice o haré tal cosa.

Volviendo al título de esta entrada ¿qué satisfacción me dejan los ponis? aquellos hermosos y carismáticos equinos parlantes de colores, aquellos que conocí hace mucho tiempo y que al inicio solo era un pasatiempo y uno raro para un hombre de 21 años, pero que con el tiempo me dio algo que en mi vida pensé tener, amigos que no he visto físicamente, pero que quiero y aprecio tanto como a alguien de mi propia sangre, o incluso más.

Todo empezó hace dos años, cuando una noche, taringueando como vil virgo que no tenía nada mejor que hacer, alguien sugirió la idea de hacer un grupito de Whatsapp, algunos dimos nuestros números de celular, tomando aquello como un giro más de la vida, nunca nos imaginamos lo que vendría después.

A las pocas horas ya Tender, el más anciano de todos, nos había agregado a un grupo que en aquel entonces se llamaba Mañana la pongo, y cuya imagen era Flufllepuff, no superábamos los diez miembros, y nadie sabia de que hablar, aquel extraño lugar pronto se convertiría en un hogar cibernético, un lugar donde estabas en confianza y podías, y aún puedes, pasar un buen rato.

Con el tiempo el grupo fue creciendo,  hasta el número actual de 27 miembros, gente llegó y se fue, pero el corazón de La posada del poni pisador sigue intacto, aquellas personas que viviendo en México o Argentina, las siento como si estuvieran doblando la calle y pudiera verlas en cualquier momento, las cuales sin ellas, no sería hoy el hombre/brony/ingeniero/pseudo-veterinario/tauren chaman y cuantas características me quieran dar, que soy hoy.

Ya sea conversar con aquella poni rosada hasta altas horas de la noche, dando consultas intercontinentales sobre perros enfermos, ayudando a ponis con su tarea de matemáticas, convenciendo a algunos que su vida aún vale la pena ser vivida, o discutiendo cualquier banalidad, soy feliz con ellos y no los cambiaría nunca en mi vida.

Y sí, esa es la satisfacción que me han dejado los ponis, todos aquellos amigos del otro lado de la pantalla, que los llevo dentro del corazón todos los días, los que me han impulsado a ser mejor persona, superar mis adversidades, e incluso fijarme nuevas metas en la vida, como ir a visitar a todos y cada uno de ellos.

Por eso y mucho más, los quiero a todos, gracias por estar ahí cuando más han hecho falta.

Atte. Lusi.

2 comentarios:

  1. awwwwwwwwwww



    negro feo, me vas a hacer lagrimear :')

    me encantó, espero más.

    ResponderBorrar
  2. muy emotiva entrada, lusi. es un gran honor compartir estos espacios con tu persona. el grupo para mi tambien es un antes y despues en mi vida. adelante en lo que el tiempo te depare con ganas y con tu caracteristica cara de caballo

    ResponderBorrar